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Historia, sabiduría y cuentos que no mueren con Lorenzo José

  • Jun 25, 2015
  • 4 min read

“Un narrador de cuentos tiene que sentir las historias en la sangre, en el corazón y en el alma. Tiene que interpretar todas las cosas que está diciendo y transmitirlas al público”, dice Lorenzo José con una voz suave y rítmica, como si estuviera recitando un poema.


Lleva en la cabeza un sombrero blanco estilo vaquero que combina con la chaqueta y los zapatos del mismo color, un pantalón de tela café, una camisa verde con una corbata vino y unas gafas de sol. Lorenzo de Jesús José tiene 87 años pero, aparenta menos. Es un costeño fuerte con buena memoria. Es originario del recinto Pechiche de Chanduy, ubicado en la provincia de Santa Elena. En este puerto, en donde actualmente vive, lo conocen como ‘Jota Jota’ porque pone música para alegrar el trabajo de todos incluido el suyo: talla agujas de madera para la pesca artesanal y las vende. Su talento para tocar la guitarra, escribir versos y cantarlos es otra razón que sustenta el apodo.


Son las 10 de la mañana de un domingo y la Plaza Grande es el escenario del evento “Cerrito de cuentos”, que reunirá a diez narradores de historias. Hay personas sentadas en las gradas de ingreso a la Catedral, desde ahí se puede ver de frente a las personas que se están presentando, otras están en sillas ubicadas a los costados y forman un círculo que no se extiende más allá de la entrada a la iglesia.


Mientras que en el evento una niña costarricense de 11 años, Evelyn Poveda, termina su historia diciendo colorín colorado el cuento se ha acabado, Lorenzo José está sentado esperando su turno, es uno más de los espectadores.


Durante toda su vida ‘Jota Jota’ ha narrado cuentos a su familia y a las personas de su recinto, pero, solo hace 10 años, empezó su carrera como cuentero y, hace uno, se dio a conocer en el país cuando participó en la décima edición del Encuentro Internacional de Narradores Orales “Un cerro de cuentos”, que se realizó en Guayaquil.


De esa experiencia, destaca que pudo aprender mucho de las personas extranjeras que participaron. “Yo me he sentido, no tan grande como ellos, pero ellos han reconocido el talento que tiene la gente de Ecuador y he salido airoso con sus aplausos”, comenta.


No abandona nunca su hablar pausado y melódico. La inspiración para él ha sido la literatura. Cree que quien no conoce a los grandes pensadores está perdido porque en lo que ellos escribieron está la sabiduría. Por eso, él se ha inspirado en grandes escritores y poetas. Simón Bolívar, Sócrates, Vargas Vila, Juan Montalvo –son algunos de los nombres que menciona–.


En el escenario, Ana Coralia Fernández, una mujer de Costa Rica, está en el micrófono contando la historia de un cerdito que quería darle una sorpresa a su novia y, en el transcurso del viaje a su casa, algunos animales lo convencieron que ser él mismo no sería suficiente, entonces se disfrazó con la melena del león, la cola del zorro y las rayas de la cebra. La cuentera habla de la red social Facebook y los niños y jóvenes disfrutan y aplauden. Lorenzo José parece no entender muy bien y no se ríe. Ana Coralia termina su acto y presenta a Lorenzo.


El público lo recibe con aplausos y él comienza agradeciendo a las autoridades y aconsejando que mantengan viva la costumbre de contar historias y leyendas propias del Ecuador. Dice que declamará “un poema pequeño pero grande en contenido”, es de Sócrates.


“La verdadera sabiduría está en reconocer la propia ignorancia”, recita.


Lorenzo José proviene de una familia humilde. Durante su vida ha desempeñado varios oficios, desde transportista hasta obrero en un pozo de sal. En su juventud emigró a Guayaquil en busca de un mejor futuro pero terminó regresando a su puerto: Chanduy. Se siente afortunado, compartió su vida con una mujer a la que amó. Actualmente vive solo, su esposa murió hace siete años. Sin embargo, todos en el recinto lo conocen y lo aprecian.


‘Jota Jota’ está frente al público contando la leyenda de “La barca de Noé”. Todos escuchan con atención. Cuando termina, se despide y los aplausos no se hacen esperar. Ante el pedido de la audiencia, vuelve a tomar el micrófono para recitar un poema escrito por él. Habla de las mujeres y su grandeza.


Él siempre acepta las invitaciones para contar sus cuentos. “No sé ni lo que voy a hacer”, bromea, “pero cuando estoy en el micrófono me sale todo lo que siento en mi corazón y en mi alma”.


La vida de Lorenzo de Jesús José está marcada por dos de sus pensamientos filosóficos:


“Mientras el alma esté en el cuerpo, la esperanza nunca muere”.

“Resignación a perder. Lo que en la vida no se puede evitar es la muerte”.


Cuando termina de declamar, los aplausos llenan su corazón. Con una sonrisa en el rostro, vuelve a sentarse y a ser un espectador más, hasta la próxima ocasión que puede estar delante del micrófono.

 
 
 

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