Teatro
Crónica:
¡Mujeres en la lucha, hombres care trucha!

Así es como luce el afiche que promociona la obra "Mujeres a la lucha, hombres care trucha". Fuente: Arteestudioteatro.com
La noche luce fría, hay llovizna en la ciudad. Las calles del norte de Quito están vacías pero en una especie de casa de los 80, la gente hace fila y no hay espacio para el estacionamiento de los autos. La obra está por empezar, no es la única de la noche pero sí la que más asistentes tiene, la mayoría mujeres, obvio.
Poco a poco, la sala apta para no más de cien personas empieza a llenarse. Hay mesas con grupos de amigas, parejas, y otras mixtas. Para amenizar el ambiente, Juana Guarderas, con la ayuda de los meseros, reparte canelazos calientes y también humitas. A las 21:30 en punto, las luces se apagan y un pequeño espacio en la parte frontal de las mesas se ilumina. La obra de teatro Mujer de Cascarón, dirigida a ciertas feministas que quieran reírse de sí mismas, empieza.
Salen dos mujeres vestidas con faldas y con peinados fuera de lo común, o al menos eso demuestran los lápices impregnados alrededor de un moño de una de las actrices. ¡Mujeres en la lucha, hombres care trucha! Gritan y a la vez marchan. Se trata de dos amigas feministas que, con carteles y sostenes en sus manos, protestan para que se derroque la famosa estatua de “El beso”, ya que para ellas representa la supremacía de la sociedad machista. En un diálogo lleno de contradicciones, Lucía y Lili hablan de la conexión de la mujer con el cosmos, las relaciones de pareja, la soltería y, entre actos y palabras, dejan salir a la mujer salvaje que hay en ellas. Interactúan con el público y en uno de los discursos de Lili no podía faltar la frase feminista que le da el toque satírico a la obra:
“Los seres humanos y las seras humanas, todos y todas juntos y juntas, hemos de erradicar el sexismo y la sexisma del lenguaje y la lenguaja”
Entre risas y carcajadas, Lucía y Lili no solo se molestan entre ellas y se burlan de sí mismas, también se adentran en el público y preguntan sus opiniones.
Esta obra de teatro, llena de palabras y palabros, fue dirigida por Martha Ormaza con la idea original de Alejandra Coral (actriz que representa a Lili). Mujer de Cascarón está basada en hechos reales ocurridos en Francia en el 2014 año en el que el grupo feminista Osez decidió salir a protestar por la escultura “El beso” del artista Seward Johson que hace homenaje a la fotografía tomada en 1945 por el estadounidense A. Eisenstaedt. Según este grupo de feministas, esta escultura es un símbolo de “asalto sexual” a la mujer ya que el beso del marinero a la enfermera, como muestra de felicidad del fin de la Segunda Guerra Mundial, fue dado sorpresivamente. A partir de este hecho, la actriz Alejandra Coral propuso la idea de formar una obra de teatro que satirice el feminismo absurdo.
Lucía, quien toma el papel de la típica mujer que no tolera ningún comentario que esté relacionado con el machismo, se cansa de luchar para que la estatua sea derrocada, mientras que, Lili en un intento de tratar de disimular que su novio la tiene a sus pies, termina contestando una llamada de él:
-“Aló, si mi amor estoy con Lucía conversando pero ahorita mismo salgo a prepararte la comida que tanto te gusta, sí sí tu ropa ya está lavada y planchada, pero ahorita mismo salgo a casa.
-Lo siento Lucía, tengo que irme, pero mañana regreso y continuamos con la lucha!
El libreto de esta obra estuvo a cargo de Simón Domínguez y, las actrices Valentina de Howitt y Alejandra Coral, fueron las encargadas de representar a Lucía y Lili para lo cual han venido ensayando desde enero. Martha Ormaza, , la directora de la obra, -en una entrevista para El Comercio-, dijo que el fin de la función no es dejar moralejas sino más bien reconocerse en los personajes para “romper los cascarones de la superficialidad y debatir sobre los desafíos de ser mujer”.
La nota
Alejandra Coral Mantilla es la dueña de la idea original de Mujer de Cascarón, es periodista, actriz y guionista ecuatoriana con formación en España. Fundó el grupo independiente Artestudio Teatro y fue directora del documental “El Arte de Querer Actuar”. Actualmente trabaja de forma independiente como consultora de comunicación y community manager en Ecuador. La obra Mujer de Cascarón es la última que ha producido e interpretado; su acogida ha sido notoria ya que no solo en su primera función se agotaron las entradas sino en las cuatro siguientes funciones.

Fuente: María Fernanda Utreras
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Crónica:
"Ser mamá o morir en el intento"

Este es uno de los afiches promocionales de la obra que se utilizó para una presentación en el Patio de Comedias.
Fuente: Página Web del Patio de Comedias.
Corre un viento fuerte y la mayoría de personas que se encuentran en la calle usan abrigos grandes y botas de lana. Son las 19h30 de un viernes en el casi todos los parqueaderos del San Luis Shopping están ocupados.
Mientras las personas caminan hacia el Café de la Vaca, un restaurante del centro comercial en donde se realizan obras culturales, hablan sobre las expectativas que tienen del evento. En las afueras del restaurante hay un cartel en el que se lee: “Ser mamá o morir en el intento”. La gente hace fila y espera su turno de reserva para entrar y disfrutar de la función.
En una sala pequeña y oscura, con capacidad para 80 personas, María Guarderas, dueña del lugar, arregla las sillas y hace pasar a la gente para que tome sus respectivos asientos. Mientras tanto, un chico vestido de negro, con un charol en la mano, reparte canelazos en tazas de aluminio para amenizar el ambiente.
Pasan algunos minutos y a lo lejos se escuchan 3 campanazos. Esto indica que en poco tiempo comenzará la obra por la cual todos esperan. De repente, con una música de reggaetón sale una señora con gafas, sombrero, traje verde y tacones bajos, de esos que usan las señoras mayores para caminar a diario. Baila muy alegre e intenta demostrar al público que ser mamá no es nada fácil pero tampoco es aburrido.
En un interesante monólogo, María Beatriz Vergara hace brotar a la madre abnegada que lleva dentro e interactúa con la gente, haciendo preguntas como: ¿Qué es lo más bonito de ser padres?, ¿Cuál es la mejor etapa de un niño?, ¿Qué es lo que más le gusta de su hijo? El público, un poco apenado, no responde a las preguntas, entonces, hay un silencio notorio en la sala y la actriz aprovecha para gritar a viva voz “¡NADA!”, y durante la obra recalca que:
“Lo único bueno de hacer hijos es el momento de la concepción, solo ese momento se disfruta”

Fuente: Kerly Morán Oviedo
Datos de la obra:
La obra “Ser mamá o morir en el intento” se presentó en honor al día de las madres y estuvo abierta al público todo el mes de mayo. María Beatriz Vergara dijo que la obra cuenta la realidad que vive, por lo menos, el 90% de las madres. “El hacer todo una misma, como madre, es agotador, pero que tu marido no pueda ni siquiera inscribirle al guagua con el nombre que acordamos eso te mata”, comenta entre risas la actriz.
Entre risas y carcajadas Beatriz hace un breve resumen de cómo son las etapas de los niños, desde que nacen hasta que son adolescentes “confundidos”. “Seguramente, no hay mamá en la tierra que se ha puesto a pensar ¿Y ahora, cómo le hablo a mi hijo de sexualidad? Y nosotras no comprendemos que, en muchas ocasiones, ellos están más enterados que una misma”.
Para Guarderas esta es una de las obras que más le gusta y con la que más se relaciona. “Quién sea mamá y no se relacione con algunas cosas que dijo Beatriz en su monólogo es porque no ha disfrutado con plenitud el tiempo de sus hijos”. Guarderas piensa que es importante dar espacio al arte y la cultura ya que es una manera de poder expresar toda clase de sentimientos.
María Beatriz Vergara lleva haciendo teatro desde hace más de 30 años, en los que ha participado en 40 obras y ha escrito y dirigido 10. Para ella el teatro es su vida y sus momento de distracción, aunque lo toma al teatro muy seriamente ella se divierte mientras esta en las “tablas”.
Bolivar Lozada, espectador de la obra, dice que a él le encantan los espacios donde se fomenta la cultura y cree que en el país hace falta esa iniciativa, no por parte de los que hacen arte, sino por parte de las personas que no están acostumbradas a un espacio cultural.
“Ser mama o morir en el intento” es una obra escrita e interpretada por María Beatriz Vergara. Esta obra lleva más de 4 años en las tablas y Veragara asegura que aún tiene una aceptación muy buena en la gente, tanto en jóvenes como en adultos.
Teatro:
Los espíritus y el teatro van juntos
El Teatro la Butaca 52 está ubicado en la calle Madrid, en el barrio La Floresta. A pesar de que es un lugar pequeño y poco conocido, los artistas lo prefieren para realizar sus actividades, algunas como: el Yoga dance, el teatro, o el tango. Además utilizan este lugar como un sitio de encuentro y desarrollo artístico.
Los días jueves se reúnen cinco alumnos con su profesor de teatro, Sebastián Catán, quien estudió artes escénicas en Argentina. Lo primero que realizan es el calentamiento, de músculos y de textos. Esto quiere decir que a medida que realizan ejercicios físicos de estiramientos, también pronuncian de memoria el guión del día. Los alumnos utilizan licras o ropa cómoda para que puedan realizar movimientos fácilmente. Los alumnos, aprovechan el tiempo que su profesor estará en el Ecuador, puesto que en agosto, Catán viaja nuevamente a Argentina para seguir con nuevos estudios sobre artes escénicas.
Soledad, Juan Carlos, Jéssica, Fernanda y Anne son los alumnos que Sebastián tiene en su primer módulo de enseñanza desde que llegó a Ecuador en enero de este año. El profesor comenta que el calentamiento se debe realizar por lo menos 25 minutos, donde el estiramiento de piernas, y el pronunciamiento de los textos ayuda a desinhibir a sus alumnos, sobre todo a la hora de hacer papeles fuertes en temas como la muerte o el sexo.
Después del calentamiento, los alumnos están listos para iniciar la obra. En ese momento es cuando los textos dichos al aire son interpretados en la interacción con sus compañeros, la expresión facial y los movimientos bruscos son corregidos por el profesor, quien no permite que sus alumnos comentan alguna error.
Frases como “espíritus incitadores de pensamientos asesinos vengan y posean cada parte de mi ser”, “que en mi no haya espacio para la piedad” son expresadas a manera de susurro o gritando, mientras estiran los brazos hacia el cielo. De inmediato se puede notar la concentración de los alumnos mientras escuchan la canción de Boogie Til We All Fall Down del intérprete Chuck Vincent, Catán comenta que “los movimientos deben ser fluidos al igual que el texto, por eso la música es una parte esencial ”.

Sol, Jessica y Anne haciendo estiramiento de piernas

Soledad, Jessica, Fernanda y Anne realizando el estiramiento de las extremidades superiores

Soledad, Juan Carlos, Jéssica, Fernanda y Anne, realizan la presentación de sus guiones en la escena de la muerte.

Sol, Jessica y Anne haciendo estiramiento de piernas